Bolivia (RRC): La captura del narcotraficante uruguayo Sebastián Enrique Marset Cabrera en Bolivia representa un golpe significativo contra el crimen organizado transnacional en Sudamérica. La detención, ocurrida la madrugada del viernes 13 de marzo de 2026 en Santa Cruz de la Sierra, puso fin a años de fuga internacional del capo, considerado uno de los más buscados por la DEA y autoridades de varios países.

Según confirmaron fuentes oficiales bolivianas y paraguayas, el operativo —denominado megaoperativo— fue ejecutado por la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (FELCN) y la Fiscalía de Sustancias Controladas en la zona residencial de Las Palmas. Marset fue aprehendido junto a otras personas en allanamientos que involucraron agentes especializados, francotiradores y vehículos blindados. Posteriormente, fue trasladado por la DEA hacia Estados Unidos vía Perú para enfrentar cargos por lavado de dinero y narcotráfico.
La Oficina de Asuntos Internacionales de Narcóticos y Aplicación de la Ley del Departamento de Estado de Estados Unidos (@StateINL) destacó la captura como el fin del «reinado de terror y caos» atribuido al líder de una estructura criminal dedicada al tráfico masivo de cocaína hacia mercados internacionales, incluyendo Europa. Marset, prófugo desde hace años y con recompensa de hasta 2 millones de dólares ofrecida por EE.UU., era acusado de liderar el llamado «Primer Cartel Uruguayo», con operaciones en Bolivia, Paraguay, Brasil y otros países, además de vínculos con el asesinato del fiscal paraguayo Marcelo Pecci en 2022.
La operación se enmarca en el fortalecimiento de la cooperación entre Bolivia y Estados Unidos, impulsado por la decisión del presidente boliviano Rodrigo Paz Pereira de profundizar el intercambio de inteligencia y acciones conjuntas. Esta colaboración se alinea directamente con la iniciativa regional Escudo de las Américas, propuesta inicialmente por el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, y respaldada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, junto a 17 mandatarios del continente.
El acuerdo, oficializado en una cumbre reciente en Miami, busca coordinar esfuerzos militares, de inteligencia y operativos contra cárteles y estructuras criminales transnacionales mediante operaciones conjuntas y el intercambio de información. Autoridades estadounidenses enfatizaron que este tipo de alianzas fortalece la seguridad hemisférica al atacar redes que operan más allá de las fronteras nacionales.
La captura de Marset es vista como una de las primeras victorias concretas de esta cooperación renovada, demostrando el impacto de la coordinación regional en la lucha antidrogas. Marset, de 34 años, enfrentará ahora procesos judiciales en Estados Unidos, donde se le imputan cargos por lavado de activos derivados de toneladas de cocaína traficadas.
